LA CANCIÓN DE LA CARRETERA

Hago todo muy rápido, me lo han hecho notar desde que vivo aquí: Camino muy rápido, escribo muy rápido, trabajo muy rápido, hablo muy rápido, almuerzo muy rápido, olvido muy rápido, me enamoro muy rápido. No me gusta perder tiempo: Odio esperar mi turno en el hospital, hacer fila en la tienda o en el banco, esperar a alguna chica en la plaza. El descubrirme la manga de la camisa para ver mi reloj de manijas, es uno de mis tics más comunes.

Me gustan las canciones con “velocidad”.

Es viernes en la tarde. Marco tarjeta sin ceder muchos segundos a mi horario. Camino, corro a mi cuarto. Meto toda la ropa sucia en bolsas negras y estas en mi maletín que explota. Compro mi pasaje a Tacna, siempre el “Flores” de las 05:30 pm, asiento 47 ventana. Al fondo y solo. Me pongo los audífonos y subo el volumen. Siempre escucho una canción con “velocidad” y cuya letra no entienda, alguna que no esté en inglés. Y hay días de buses vacíos, en que odio tanto la monotonía del viaje de dos horas, que subo también el volumen de mi voz y canto fuerte esas canciones “rápidas”, sin importar que me miren extrañados los de adelante. Me gusta abrir la ventana, sacarme los lentes y gritar a la carretera letras rápidas de canciones que sólo tienen sentido para mí. Siempre hay alguna en mi lista de reproducción para cada momento de mi vida. Ello, mientras paso por lugares ya conocidos: El Valle, Camiara, Locumba, Sama. Pero el viaje acaba y llego al terminal.

No me gustan los terminales (de bus).

Este lugar me parece siempre frío y triste, un lugar con historias inconclusas en sus ventanas, el sitio del adiós y del reencuentro. Nadie nunca me ha venido a despedir ni a recibir. No me gusta mucho este lugar, las canciones “rápidas”, la “velocidad” no funcionan aquí, prefiero sentarme a escuchar baladas lentas, esas que paralizan los abrazos de buen viaje y bienvenida, y hacen que uno levite con las maletas, incluso las que sólo se cargan con recuerdos. Esas pesan mucho y por eso ya aprendí a elegir mis canciones con cuidado: una para esperar el bus y otra para el viaje de retorno.

Moquegua, 01 de octubre de 2010.