FURIOSO CORAZÓN DE PALTA (O “SIEMPRE TENDREMOS UNA MOQUEGUA”)


Sé que he dicho muchas veces, que odio esta ciudad a donde he ido a parar hace más de un año. He dicho a vecinos y compinches que odio la ignorancia, pereza y desunión de su gente, el desorden de su comercio ambulante, la estrechez de sus calles, su clima asfixiante, la escases de lugares donde irse a gastar unos soles. He mentido, puesto que Moquegua, al igual que Tacna, forma parte de mi identidad.

Aquí, se conocieron mis padres y se casaron, sin ser ninguno lugareño. Fue en el distrito de Torata (al que se suele decir llegan para contraer nupcias los amores jóvenes y prohibidos) donde Juana y Santos, ya hace más de treinta años, firmaron su Acta de Matrimonio bajo la dura mirada del Cerro Baúl y la completa ignorancia de sus padres.

Aquí fue enterrada Luz Maribel, la primera hermana. Tenemos una única foto suya antes de sufrir la pulmonía que se la llevaría y que rompería por primera vez el corazón de mamá. Esa foto es el único recuerdo que tenemos los hermanos, pues sus restos ya no yacen en el cementerio público del distrito de Samegua.

Aquí (o bueno) allá en el puerto de Ilo, he visto el mar más hermoso de la costa de mi país. He sentido la brisa más refrescante que recuerde.

Aquí he paladeado el mejor vino y el mejor coñac de mi vida (lo cual tal vez pueda decir que no bebo mucho). He bailado una noche como nunca con pequeños vasos de pisco de Quinistaquillas, de Omate y alrededores. He contado penas de amor probando Biondi y he saboreado un verdadero cuy chactado como en ninguna otra parte.

Aquí nació mi hermana Mónica, la mayor, tal como consta en el registro civil de la comuna provincial de Mariscal Nieto.

Sólo aquí he experimentado lo que es dormir en el suelo, el no tener televisión y el despertarse en silencio. Sólo aquí he llorado nostalgias durante una garúa. Sólo aquí comencé a recuperar la fe.

Aquí llegué a conseguir mi primer trabajo serio. Gracias al cual escuché a mi padre decir por única vez – y sólo por teléfono - “estoy orgulloso”. Gracias al cual mamá me abraza (o llora) cuando le dejo unos billetes para pagar los gastos de la casa. Gracias al cual le puedo comprar juguetes a mi sobrino quien dentro de poco cumplirá un año.

Aquí conocí el travieso y cálido amor de Marilia, la niña que tiene los ojos más redondos y buenos que conozco, salvo cuando se llena de orgullo por los errores de mi inmadurez. La que sigue siendo mi moqueguana favorita y la que me hace odiar las dos horas de viaje, llenas de ansia por besarla.

¿Cuánto tiempo esperaba quedarme? ¿Estaba repitiendo la historia de mis padres? ¿Era muy pronto para desear irme?

Moquegua, es parte de mi vida. Debe ser por eso que yo también tengo parte de sus defectos. Porque también soy ignorante ante la realidad, perezoso, desunido, desordenado, estrecho de mente y asfixiante con los que quiero.

Amo la ciudad que me acogió y acoge a mis paisanos, que les da una oportunidad.
Moquegua, pequeña ciudad y grande la remembranza que haré cuando regrese a mi tierra natal a contar que estuve aquí y que sobreviví a tus carencias y a los verdaderos encantos que recién empezaban a mostrarse ante mí, ser incrédulo ante la belleza.

Moquegua, 17 de enero de 2011

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Luis Angel ..si en Mokegua te ha ido bien, has conocido a Marilia, has aprendido a vivir o sobrevivir, trabajar, recobrado tu fé, te has enamorado, experimentado tristeza y la alegria .... y tb dices q amas la ciudad q te acogio ... por que carajo quieres volver a Tacna ps. .. ah te esperamos con una gran bienvenida ..

Anónimo dijo...

Luis Angel:
Por lo que describes me animas a ir a moquegua en mi próxima visita a Perú.

Un gran abrazo.

Alex

Anónimo dijo...

muy bueno tu blog! lo seguiré seguro, a proposito, dias atrás encontré este, pinta muy divertido para relatar anécdotas pasadas, echale ojo si quieres: http://grandesanecdotas.blogspot.com/

Paolo dijo...

Una bonita historia que merecía ser contada como pocos lo saben hacer, gracias por compartirla.

Saludos.

Paolo

yesseniaparia dijo...

Cuantas Marilias habran en Moquegua, por que las que conosco son todas torteras jajaja. No vayas a quemarte gordito!

Anónimo dijo...

aun tienes el descaro de publicar si que eres muy patético y poco hombre no te importa los sentimientos de marilia si ya tienes otra... para que molestas, sigue tu camino y no busques lo que dejaste en moquegua no te queda el hacerte el bueno al final estas con el corazòn vacìo x egoìsta

Rocio dijo...

Me gusta ver imágenes de distintos paisajes para pensar en ir en el futuro a alguno de ellos. Muchas veces decido quedarme en casa disfrutando de una comida pedida al delivery providencia y a la vez averiguo para ir a distintas ciudades